viernes, 30 de noviembre de 2007

Un gato se sentaba todas las noches en el mismo rincón, miraba hacia el mismo punto,a las 06:21 daba media vuelta y se iba a su casa. ASí pasó un año, luego de ello un ratón atemorizado temiendo ser comido le grito: "¿Por qué siempre te para ahí y miras el horizonte 20 minutos?"

El gato, volteó y le repondió que cuando su padre aún vivía siempre lo llevaba a ese lugar a disfrutar el alba, para que observara como nace el Sol y comenzar una nuevo día. El raton intrigado le cuestionó acerca de su vida, si tenía familia o que hacía demás de la rutina nocturna.

Negativas fueron todas las respuestas, el pequeño roedor intuyó que la causa era la extraña rutina, así que decidió acompañar a su nuevo amigo todas las noches en su costumbre. Pasaron algunos días y el pequeño hizó que el felino se alejara de su puesto un munito antes, al siguiente día fueron 2 minutos antes, al tercero 3 minutos, así hasta que el gato dejo de ir.

Largo tiempo después el gato le comentó al ratón sentir cierta culpa por haber abandonado aquella herencia, pero el ratoncito sólo respondió que nunca había entendido el verdadero mensaje de lo que hacía, pues se había olvidado de vivir por cumplir con una rutina.

alguien nos ha mentido?

Vivir felices para siempre no es más que una frase armada y bonita que hemos visto en los cuentos de hadas, pero que sin querelo o sin darnos cuenta hacemos parte de nostros mismos. Hay días enteros, que perdemos pensando en ¿qué es ser feliz? sin darnos cuenta que en ese momento lo somos, pues no tenemos ninguna preocupacion u ocupación.

Ni la tristeza ni la felicidad son eternas, pues tenemos que conocer una para ver la otra, es una simbiosis, tal vez tengamos todo lo que necesitamos para estar bien pero como ya idealizamos lo que ese concepto significa entonces perdemos la finalidad real de la vida.

En lo personal no creo que aprendamos de los errores de los demás , pues hasta experimentarlo es cuando verdaderamente lo comprendemos y para eso estamos aqui para aprender algo cada día, tal vez alguien escuche nuestra vivencia y trate de no cometer los mismos errores, pero cometerá unos nuevos, si no nos equivocaramos la vida sería demasido aburrida.

La felicidad total con un mundo entereamente rosa sería aburrido y monótono, tampoco creo que se necesite estar sufriendo continuamente -no soy masoquista- pero debe haber equilibrio entre ambas cosas.

No reconoceremos lo bueno hasta haber visto lo malo, así que disfruta lo que hoy tienes y observa a la gente te rodea, descubriras mucho más de lo que harías si sólo la miras.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Se quita la mano derecha del rostro, siente una fuerte respiración en su espalda, una piel extraña sobre la suya y un par de espejos donde se refleja. Se voltea, lo mira, lo abraza, lo disfruta y lo besa. Quiere apretarlo contra su cuerpo pero se da cuenta de que comienza a sentirse suave, desvaneciendose entre sus brazos. Abre los ojos, dándose cuenta que tan sólo ha sido un sueño, se ha ido y no está más a su lado.

Se sienta pero su cabeza comienza a pasarle pequeñas películas de momentos que olían a azúcar, de sus ojos empieza a brotar miel, cada vez más contínuo que la anterior, desea que se borraren todos los recuerdos, pero decide no suprimirlos todos porque la mayoría fueron buenos.

La lucha interna comienza entre el corazón y la razón,
-sigue
-no lo hagas, sera peor
-cambiara
-no lo hará
la confunden, la enloquecen, la deprimen. Continúa viviendo con los estragos que dejo aquella campal batalla, sólo que ahora esta vacía destruida y saqueada. Dolor intenso la invade, preferiría ser apuñalda en la columna vertebral, memorias de una mala decisión la llenan de ardor en la piel, se compadece de sí misma y trata de sonreirse.


Camina por las calles buscando unos ojos que le den respuestas y arena para aplacar el ardor, pero lo unico que encuentra es un viento que la golpea en la cara y le dice que no es su final.