viernes, 30 de noviembre de 2007

Un gato se sentaba todas las noches en el mismo rincón, miraba hacia el mismo punto,a las 06:21 daba media vuelta y se iba a su casa. ASí pasó un año, luego de ello un ratón atemorizado temiendo ser comido le grito: "¿Por qué siempre te para ahí y miras el horizonte 20 minutos?"

El gato, volteó y le repondió que cuando su padre aún vivía siempre lo llevaba a ese lugar a disfrutar el alba, para que observara como nace el Sol y comenzar una nuevo día. El raton intrigado le cuestionó acerca de su vida, si tenía familia o que hacía demás de la rutina nocturna.

Negativas fueron todas las respuestas, el pequeño roedor intuyó que la causa era la extraña rutina, así que decidió acompañar a su nuevo amigo todas las noches en su costumbre. Pasaron algunos días y el pequeño hizó que el felino se alejara de su puesto un munito antes, al siguiente día fueron 2 minutos antes, al tercero 3 minutos, así hasta que el gato dejo de ir.

Largo tiempo después el gato le comentó al ratón sentir cierta culpa por haber abandonado aquella herencia, pero el ratoncito sólo respondió que nunca había entendido el verdadero mensaje de lo que hacía, pues se había olvidado de vivir por cumplir con una rutina.

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